Pero esto, no era un obstáculo para Jairo,
él siempre se destacaba en las clases y
tenía un buen desempeño en los estudios.
Los maestros lo felicitaban por sus buen comportamiento y su buena
manera de ser con sus compañeros. Era amable, solidario y colaborativo, ante
esto, los profesores tenían una consideración con este niño de grandes
perspectivas en el ámbito educativo.
Los padres de Jairo se dedicaban a las
labores agrícolas y al cultivo de diferentes productos. Esto no les dejaba
tiempo para que puedan estar mucho tiempo con su hijo. Pero lo importante es
que cuando el tiempo lo ameritaba y tenían la oportunidad de conversar con él,
lo aconsejaban mucho y le decían que todo aquello que aprenda lo utilice para
el bien consigo mismo y con los demás. Jairo siempre escuchaba los concejos de
sus padres y en su cabeza rondaba la idea aprender muchas cosas para poder
trabajar y ayudar. Al mismo tiempo en uno de los textos que utilizaba en la
escuela tuvo la oportunidad de leer acerca de lo hermoso que es el mundo de las
artes en especial la artes plásticas.
Luego de haber leído aquella historia
acerca de lo hermoso que era ser pintor, no dudó en coger su lápiz y unas
hojas, para ponerse a garabatear unas cuantas figuras. Una mañana al levantarse
para partir ala escuela se percató de los primeros rayos del sol que brillaban
en el patio de su casa, meditó un poco y se dijo así mismo, que hermosa es la
naturaleza y si yo puedo dibujar y enseñar a los demás a ver los pequeños
detalles que la grandiosidad de la naturaleza nos brinda, será magnifico.
Continuó con la rutina diaria se dirigió a la cocina donde su mamá ya tenía el
desayuno servido en la mesa, Jairo desayunó y emprendió como todos los días la
caminata a la escuela.
En la escuela luego de una larga jornada
de trabajo, juegos y compartir con sus compañeros de aula, buscó el momento
oportuno para llamar la atención de su profesor y preguntarle ¿profesor que
piensa usted acerca del arte?, el profesor un poco admirado por la pregunta y al
mismo tiempo con emoción le dijo: mira Jairo el arte es un oficio de muchas
satisfacciones y posibilidades de ser un gran ser humano, ya que por medio de
ese don podrás expresar tus sentimientos y tus emociones. A más de eso dijo el
profesor, tú eres un buen dibujante y deberías dedicarte a seguir dibujando,
para que cuando seas grande puedas ser un verdadero artista. Estas palabras
quedaron rondando el pensamiento de Jairo y siempre que tenia la oportunidad, cogía
un lápiz y unas hojas de papel y desde el patio de su casa se ponía a diseñar
todo aquello que a su alrededor la naturaleza le brinda a sus vistas. Los
padres de Jairo no lo veían con buena manera pero tampoco lo privaban de su
pasa tiempo decían ellos.
Transcurría el tiempo y en la escuela, la
hora en que tenia que dibujar era el momento
más esperado por Jairo, sus compañeros también se emocionaban al ver las
destrezas con que su compañero dibujaba, y también realizaban el trabajo con
alegría. Esos momentos eran muy emocionantes ya que todos los compañeros luego
de terminar los trabajos, entre gritos, risas y mucha satisfacción, comparaban
los dibujos y se decían cual era el mejor trabajo. El profesor al ver las
sonrisas y sus caritas de emoción pudo notar que definitivamente el arte es una
alternativa para poder sacar las emociones y sentimientos más sinceros de los
niños. Luego de esta experiencia el profesor tomó la decisión de poner un poco más
de énfasis en las clases de arte, para que los estudiantes puedan seguir
reaccionado de una manera favorable para con las demás materias. Trascurrían el
tiempo y los resultados eran prósperos, el interactuar las artes con las demás
materias les permita a los profesores y estudiantes hacer de cada clase algo
emocionante y divertido. Jairo por su cuenta seguía con sus ganas y buenos
deseos de seguir aprendiendo cada día más sobre lo que es el arte.
Aquellos resultados que veían de la
aplicación de las artes en los estudios
de los niños lo realizaban más constantemente y
claro también lo perfeccionaban para que el impacto sea mejor. Incluso
los padres de Jairo al ver el empeño de su hijo, cuando casi siempre, luego de
terminar las tareas de la escuela, se ponía dibujar todo lo que el miraba en su
casa, haciendo un esfuerzo económico le compraron algunos materiales artísticos
para que siguiera con su desarrollo de la pintura. Todo esfuerzo es bueno,
decían los padres, porque está destacándose muy bien en los estudios.
La experiencia de los maestros con Jairo,
que, al ser de una familia humilde sin casi nada de conocimientos intelectuales,
a más de los que aprendió de su alrededor y el estar en contacto con la
naturaleza. Todo aquello les hizo pensar a los profesores que, al entrar a la
escuela fue fundamental para que Jairo se encuentre con un mundo interesante al
poder aprender las cosas que el arte puede brindar a las personas que se dedica
a este hermoso oficio. De toda esta experiencia lo fundamental es que las
diferentes manifestaciones artísticas son de vital importancia en la formación
de las personas. A más de despertar la imaginación y la creatividad, puede
hacer de las personas seres con mas sensibilidad, para respetar a los demás y
todo aquello que nos rodea. De acuerdo a este panorama es muy beneficioso
dedicar un poco más de atención hacia las artes y las humanidades en el ámbito
educativo para poder encaminar a los seres humanos hacia un mejor desarrollo en
lo sensible creativo y humanitario para la convivencia social. Solo así se
podrá entender el verdadero sentido de la vida desde los primeros años de existencia en este mundo de grandes retos.
Dicho esto, los niños y el arte deben ser los mejores aliados. “Solo el respeto
hacia la naturaleza y hacia los demás seres vivos nos hará mejores seres humanos”.



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