BUENOS RECUERDOS


                                                      BUENOS RECUERDOS
  A propósito de los recuerdos de nuestra niñez y adolescencia, hay cosas muy importantes que han sido y serán útiles para la educación de nuestros hijos. Esta carta es un referente de las buenas y malas experiencias que uno cuando chico pasa en el diario vivir y siempre serán recordadas ya que fueron parte fundamental de nuestra propia experiencia para poder defendernos en nuestra vida adulta. Y de la misma manera pienso que es fundamental poner en practica con nuestros hijos y si somos maestros con nuestros estudiantes. La educación debería ser el inicio de la libertad del ser humano y no un método de obligar a ser sometido a la esclavitud del sistema contemporáneo. Este fragmento del libro “La pedagogía del caracol” es una memoria de nuestra época de niños coincidencia o no usted lector puede sacar sus conclusiones.
     A ti que naciste antes de 1970
Si lo pensamos por un momento, es difícil creer que hayamos llegado vivos hasta el día de hoy!
 Cuando éramos niños, íbamos en coche (quien tenía la suerte de tenerlo) sin cinturones de seguridad y sin air bag.
 Para nosotros, viajar en el compartimiento de carga de una furgoneta o de una camioneta, e incluso en el remolque de un tractor, bajo el tórrido sol de verano, era un regalo especial.
Los envases de medicamentos no tenían ningún tipo de cierre especial para niños.
Bebíamos el agua de la manguera del jardín, jamás de una botella. ¡Que horror! íbamos en bicicleta sin casco.
Pasábamos días enteros construyendo nuestros «carricoches».
Nos lanzábamos por pendientes y ni siquiera recordábamos que no teníamos frenos hasta que no nos estrellábamos contra un árbol o caíamos en la acequia con agua .
Y después de varios accidentes, aprendíamos a resolver el problema ... ¡nosotros solos!
Salíamos de casa por la mañana y nos pasábamos el día entero jugando; nuestros padres no sabían muy bien donde estábamos, pero estaban seguros de que no corríamos ningún peligro.
No existían los móviles. ¡ imposible! Nos quemábamos, nos rompíamos los huesos o los dientes ... , pero nunca había denuncias; no eran más que accidentes: nadie tenía la culpa.
Te acuerdas de los accidentes? Nos peleábamos y a veces acabábamos con moretones.
Ya pesar de que nos hacían daño y a veces llorábamos, todo se pasaba muy de prisa; y la mayor parte de las veces sin que nuestros padres se enteraran.
Comíamos dulces, pan con muchísimo aceite y mantequilla y bebidas llenas de azúcar, pero ninguno de nosotros se enfermaba.
Compartíamos una bebida con otros cuatro amigos, de la misma botella, bebiendo a pico de botella, pero jamás nadie se murió por los gérmenes.
No teníamos la PlayStation ni el Nintendo ni ningún otro videojuego. Ni, por supuesto, televisión por satélite, videos u ordenadores conectados a Internet.
Teníamos, sencillamente, amigos. Salíamos de casa y nos encontrábamos con ellos.
Íbamos, en bici o a pie, a su casa, llamábamos al timbre o entrabamos y hablábamos con ellos.
Y sin pedir permiso, nosotros solos ... ¡ Habrase visto!
En ese mundo frio y cruel, sin control!
Pero como conseguíamos sobrevivir?!
Nos inventamos juegos con bastones y piedras.
Jugábamos con gusanos y otros animales y, a pesar de las advertencias paternales, nadie le sacó un ojo a nadie con una caña y nuestros estómagos no se llenaron de gusanos.
Algunos estudiantes no eran inteligentes como los demás y tenían que repetir segundo de básica. ¡Que horror!
Jamás se cambiaban las notas, bajo ningún concepto.
Los peores problemas en la escuela eran llegar tarde o si alguien masticaba chicle en clase.
Nuestras iniciativas eran nuestras.
Y las consecuencias, también.
Nadie se escondía detrás de nadie.
La idea de que nuestros padres nos defenderían si hacíamos algo en contra de la ley ni siquiera la contemplábamos; ellos estaban siempre del lado de la ley.
Si te comportabas mal, tus padres te castigaban y nadie les metía en prisión por ello. Sabíamos que cuando nuestros padres decían «no», significaba, sencillamente, NO.
Los juguetes nuevos los recibíamos por nuestro cumpleaños y en Navidad, y no cada vez que íbamos al supermercado.
Nuestros padres nos hacían regalos con amor, no por sentimientos de culpabilidad. Y nuestras vidas no se echaron a perder porque no nos dieron todo lo que queríamos.
 Esta generación ha producido muchos inventores, amantes del riesgo y gente, sencillamente, espabilada.
A lo largo de los últimos 50 años se ha producido una explosión de innovaciones y de nuevas ideas.
Teníamos libertad, éxitos, fracasos y responsabilidad, y aprendimos a gestionarlos.
Tu formas parte de este grupo. ¡Mi en horabuena!
Hemos tenido la gran suerte de crecer antes de que todo el mundo aceptara que nuestra vida está! regulada por otras personas.


Fuente bibliográfica:
GIANFRANCO ZAVALLONI (2008) .La pedagogia della lumaca. Per una scuola lenta e nonviolenta .Edición italiana : EMI della Coop. SERMIS.
Colección Micro-Macro Referencias, Serie Fundamentos de la educación
GIANFRANCO ZAVALLONI (2008)La pedagogía del caracol. Por una escuela lenta y no violenta. (1.' edici6n: febrero 2011) Traducción: Francese Massana Cabre. Esta edición: Editorial GRAO, de IRlF, S.L.,C/ Hurtado, 29. 08022 Barcelona


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